JPMorgan lanza MONY, su primer fondo tokenizado de mercado monetario en Ethereum

Última actualización: 12/16/2025
  • JPMorgan Chase estrena My OnChain Net Yield Fund (MONY), su primer fondo de mercado monetario tokenizado sobre la red pública de Ethereum.
  • El vehículo arranca con 100 millones de dólares de capital propio del banco y se dirige únicamente a inversores calificados con altos patrimonios.
  • MONY utiliza la plataforma interna Kinexys Digital Assets y el portal Morgan Money, permitiendo suscripciones y reembolsos en efectivo o USDC.
  • El lanzamiento refuerza la apuesta de Wall Street por la tokenización y se suma a iniciativas similares de BlackRock, Franklin Templeton, BNY Mellon, Goldman Sachs y otros grandes actores.

Tokenized money market fund on Ethereum

JPMorgan Chase está dando un paso más en su estrategia de activos digitales con el lanzamiento de su primer fondo de mercado monetario tokenizado sobre la blockchain pública de Ethereum. El nuevo producto, bautizado My OnChain Net Yield Fund y abreviado como MONY, traslada un vehículo clásico de gestión de liquidez a un entorno on-chain, manteniendo la estructura tradicional pero apoyándose en infraestructura blockchain.

El banco estadounidense, que gestiona alrededor de 4 billones de dólares en activos, aporta 100 millones de dólares de su propio capital como dotación inicial del fondo. A partir de ahí, MONY se abre a inversores externos que cumplan requisitos estrictos de elegibilidad, en un momento en el que la tokenización de activos financieros se ha convertido en una de las grandes líneas de innovación de Wall Street.

Cómo es y cómo funciona el fondo tokenizado MONY de JPMorgan

JPMorgan tokenized fund on Ethereum

El nuevo vehículo, My OnChain Net Yield Fund, está estructurado como un fondo privado de mercado monetario que registra sus participaciones en la red de Ethereum. En lugar de ver sus posiciones reflejadas únicamente en un registro interno del banco, los suscriptores reciben tokens digitales en sus wallets que representan su participación en el fondo.

MONY se apoya en Kinexys Digital Assets, la plataforma interna de tokenización de JPMorgan, diseñada para emitir y gestionar activos digitales vinculados a productos financieros tradicionales. Esta infraestructura se encarga de crear los tokens que dan fe de la propiedad de las participaciones y de mantener la conexión entre el mundo on-chain y los activos subyacentes del fondo.

En cuanto a la estrategia de inversión, MONY replica la lógica de un fondo tradicional del mercado monetario: invierte en instrumentos de deuda a corto plazo y bajo riesgo, buscando estabilidad, liquidez y un rendimiento competitivo frente a los depósitos bancarios. Los ingresos se acumulan de forma diaria, de modo que los tenedores de tokens ven reflejados los rendimientos, aunque la operativa final dependa de las normas del vehículo privado.

Operativamente, el fondo está disponible a través de Morgan Money, el portal de gestión de liquidez de JPMorgan. Desde esa plataforma, los clientes elegibles pueden suscribirse y canjear participaciones utilizando tanto efectivo como USDC, la stablecoin vinculada al dólar emitida por Circle. El uso de USDC permite que las entradas y salidas de capital se liquiden directamente sobre Ethereum, sin necesidad de pasar siempre por los raíles bancarios tradicionales.

El diseño del producto busca que los inversores mantengan un activo plenamente conectado a la cadena de bloques, con tiempos de liquidación más rápidos, negociación potencialmente 24/7 y visibilidad en tiempo real de la propiedad, sin renunciar al formato y perfil de riesgo familiar de un fondo monetario.

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Quién puede invertir: requisitos y estructura de acceso

MONY está planteado como un vehículo exclusivamente para inversores calificados con elevados patrimonios. Según los detalles conocidos, las personas físicas deberán disponer de al menos 5 millones de dólares en activos invertibles, mientras que las instituciones deberán contar con un mínimo de 25 millones para poder acceder a la oferta.

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Además de esas condiciones de elegibilidad, el fondo establece una inversión mínima de 1 millón de dólares por suscriptor, lo que lo sitúa claramente en el segmento institucional y de grandes patrimonios, dejando fuera al inversor minorista tradicional.

El vehículo se ofrece como una colocación privada bajo la exención 506(c) en Estados Unidos, un marco pensado para emisiones dirigidas a inversores acreditados. Desde la perspectiva del banco, esto proporciona un entorno regulatorio más acotado para experimentar con tokenización sin entrar, por ahora, en el terreno masivo del retail.

Una vez admitidos, los clientes acceden al fondo a través de la propia interfaz de Morgan Money, donde pueden iniciar suscripciones y reembolsos en efectivo o USDC. Tras la suscripción, reciben tokens que representan sus participaciones, custodiados en wallets compatibles con la red de Ethereum según la configuración escogida por cada inversor y por el banco.

La estructura pretende servir como banco de pruebas para extender la gama de productos on-chain de JPMorgan. Si el modelo funciona, el grupo podría replicar el enfoque en otros tipos de fondos, ampliando progresivamente su catálogo de soluciones tokenizadas.

Ethereum como infraestructura y el papel de las stablecoins

JPMorgan ha optado por lanzar MONY sobre la blockchain pública de Ethereum, que concentra una parte sustancial de los activos del mundo real tokenizados y de las principales stablecoins. Esta elección no es casual: Ethereum se ha consolidado como la red de referencia para proyectos institucionales que buscan liquidez y un ecosistema DeFi maduro.

El uso de USDC como medio de suscripción y reembolso es otro elemento clave. Al permitir que los inversores entren y salgan del fondo con una stablecoin ampliamente utilizada en mercados cripto, se facilita la integración con plataformas de trading, protocolos DeFi y otras aplicaciones on-chain, que pueden utilizar estos tokens del fondo como activo de reserva o como colateral.

Para el banco, este enfoque abre la puerta a escenarios en los que las participaciones de un fondo monetario puedan circular dentro del ecosistema de finanzas descentralizadas, ya sea como garantía en préstamos, como activo para estrategias de yield o como instrumento de gestión de tesorería corporativa en entornos nativos digitales.

Además, registrar la propiedad en una red pública ofrece, al menos sobre el papel, mayor transparencia y trazabilidad en tiempo real. Gestores, clientes y potencialmente otros participantes pueden verificar los movimientos y la existencia de los tokens, siempre dentro de las restricciones que impongan las políticas de privacidad y la arquitectura elegida por JPMorgan.

Este lanzamiento encaja con la trayectoria del banco en el ámbito blockchain, en la que ya venía experimentando con infraestructuras propias como Onyx Digital Assets para liquidación de bonos y pagos interbancarios. Con MONY, parte de ese trabajo se traslada a un entorno público, alineado con la tendencia de usar redes abiertas para activos tokenizados.

La visión de JPMorgan sobre tokenización y demanda de los clientes

Desde la dirección de JPMorgan Asset Management se subraya que el movimiento responde a una creciente demanda por parte de clientes institucionales interesados en soluciones tokenizadas. John Donohue, responsable global de liquidez en la gestora del banco, ha destacado que el interés alrededor de la tokenización se ha intensificado de forma notable en los últimos meses.

El ejecutivo sostiene que la entidad aspira a posicionarse como uno de los líderes del sector en este tipo de productos, trabajando junto a clientes para diseñar una gama de fondos on-chain que ofrezcan opciones comparables a las disponibles en los vehículos tradicionales de mercado monetario.

En este contexto, la entrada en vigor de nuevos marcos legales en Estados Unidos, como la llamada Genius Act, ha aportado mayor claridad regulatoria sobre stablecoins y dólares tokenizados. Ese mayor grado de certidumbre ha animado a bancos y gestoras a acelerar planes de tokenización que, hasta ahora, se desarrollaban de forma más cautelosa o en entornos de prueba.

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Para JPMorgan, MONY cumple una doble función: por un lado, ampliar su oferta de productos de liquidez para clientes institucionales; por otro, generar experiencia operativa y regulatoria que pueda trasladarse después a otras clases de activos, desde bonos hasta fondos de private equity tokenizados.

La entidad viene explorando también otras iniciativas relacionadas con criptoactivos y tokenización, como emisiones de deuda corporativa en redes como Solana o propuestas de notas estructuradas vinculadas a Bitcoin. Todo ello apunta a una estrategia multichain y a una aproximación gradual, pero constante, a la infraestructura blockchain.

Un movimiento en línea con la tendencia global hacia los fondos tokenizados

El lanzamiento de MONY se produce en un entorno en el que los fondos de mercado monetario tokenizados se han convertido en uno de los casos de uso más visibles de la tokenización. Estos vehículos permiten aparcar efectivo en cadenas de bloques obteniendo un rendimiento similar al de los fondos monetarios tradicionales, pero con ciertas ventajas operativas.

Entre ellas se encuentran tiempos de liquidación más cortos, posibilidad de operar casi en cualquier momento y mayor visibilidad sobre saldos y movimientos. Además, al estar representados por tokens, estos productos pueden integrarse con aplicaciones de finanzas descentralizadas y utilizarse como activos de reserva o garantía en diversas estrategias.

Según datos de plataformas como RWA.xyz, el volumen de activos en fondos tokenizados del mercado monetario ha pasado de unos 3.000 millones a alrededor de 9.000 millones de dólares en apenas un año. A una escala más amplia, informes elaborados por firmas como Boston Consulting Group y Ripple proyectan que el valor total de los activos tokenizados podría alcanzar decenas de billones de dólares en la próxima década.

En este contexto de crecimiento, MONY se suma a una oferta ya activa de otros grandes actores de la industria. La entrada de JPMorgan refuerza la idea de que la tokenización de dinero y activos financieros ha dejado de ser un experimento aislado para convertirse en una línea estratégica relevante para bancos, gestoras y proveedores de infraestructuras.

El auge de estos productos también se ve impulsado por el entorno macroeconómico: los tipos de interés más altos han revalorizado el papel de los fondos monetarios como herramienta de gestión de efectivo, al tiempo que el mercado de stablecoins ha crecido hasta superar los 300.000 millones de dólares de capitalización, generando un público natural para soluciones que pongan a trabajar saldos que, de otro modo, quedarían inactivos.

Competidores y otros experimentos institucionales en Ethereum

JPMorgan no llega a un terreno vacío. La entidad se une a un grupo de grandes gestoras y bancos que llevan varios años probando versiones tokenizadas de fondos y otros instrumentos sobre Ethereum y otras redes compatibles.

Franklin Templeton fue una de las primeras firmas tradicionales en lanzar un fondo on-chain de gobierno de EE. UU. en 2021, inicialmente en redes como Stellar y posteriormente expandido a Ethereum y otras soluciones. Por su parte, BlackRock puso en marcha en 2024 su fondo BUIDL sobre Ethereum, centrado en activos de tesorería tokenizados, que ha alcanzado varios miles de millones de dólares en activos bajo gestión.

BlackRock trabaja en BUIDL junto al especialista en tokenización Securitize y ha desplegado el producto en múltiples redes gracias a protocolos de interoperabilidad como Wormhole, lo que permite movimiento de activos entre distintas cadenas. Goldman Sachs y BNY Mellon también han hecho pública su intención de desarrollar y distribuir fondos monetarios y de bonos tokenizados para clientes institucionales.

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En Europa, actores como Amundi han lanzado fondos monetarios tokenizados en Ethereum y ya han realizado transacciones en cadena con inversores institucionales. Bancos como Santander, CaixaBank, ING o UniCredit también participan en proyectos de emisión de bonos en blockchain y desarrollo de stablecoins bancarias.

Más allá de los fondos monetarios, la tokenización se extiende a segmentos como private equity, deuda corporativa y vehículos de inversión alternativos, así como a la emisión de bonos en redes públicas. JPMorgan, por ejemplo, ha coordinado la emisión de papel comercial en Solana para firmas como Galaxy Digital, lo que evidencia que el banco está explorando un enfoque multired más amplio que va más allá de Ethereum.

Ventajas potenciales y retos de llevar fondos monetarios a la cadena

Desde un punto de vista operativo y de mercado, llevar un fondo monetario a una red pública como Ethereum ofrece un conjunto de ventajas potenciales que explican el interés de bancos y gestoras. Entre ellas se encuentran la automatización de procesos mediante smart contracts, la reducción de intermediarios y costes administrativos y la mejora de la reconciliación de posiciones entre distintas partes.

Para los inversores, disponer de participaciones tokenizadas puede significar mayor flexibilidad a la hora de mover capital entre distintas plataformas, así como la posibilidad de usar esos tokens como colateral en protocolos DeFi o en acuerdos bilaterales, siempre que la regulación y las propias entidades lo permitan.

Los fondos monetarios, que desde los años 70 han sido un pilar de la gestión de efectivo y tesorería con billones de dólares en activos, podrían integrarse de forma más estrecha con la economía cripto y las stablecoins. De esta forma, los saldos en dólares tokenizados dejarían de estar inactivos y podrían generar rendimientos manteniendo un perfil de riesgo similar al de los fondos tradicionales.

No obstante, el modelo también afronta retos significativos en materia regulatoria, tecnológica y de gestión del riesgo. Las entidades deben garantizar que la tokenización no compromete la protección del inversor, que los tokens representan de forma fiel y exigible la propiedad sobre los activos subyacentes y que existen mecanismos adecuados de custodia, gobernanza y supervisión.

Asimismo, el uso de redes públicas como Ethereum obliga a gestionar cuestiones como comisiones de transacción, congestión de la red y potenciales vulnerabilidades en smart contracts. De cara a los supervisores, sigue siendo clave demostrar que estas nuevas estructuras ofrecen, como mínimo, un nivel de seguridad y transparencia comparable al de las infraestructuras financieras tradicionales.

En conjunto, el lanzamiento de MONY ilustra hasta qué punto las finanzas tradicionales y la infraestructura blockchain están convergiendo. Un banco sistémico global como JPMorgan utiliza ahora Ethereum para un producto de gestión de liquidez que hasta hace poco se asociaba exclusivamente a los mercados y sistemas heredados, lo que da una medida del grado de madurez que ha alcanzado la tokenización en la agenda de la gran banca.

El debut del fondo My OnChain Net Yield Fund coloca a JPMorgan en el centro de la carrera por llevar productos de mercado monetario a redes públicas como Ethereum, apoyándose en stablecoins como USDC y en plataformas internas de tokenización como Kinexys Digital Assets. En un mercado donde ya operan iniciativas de BlackRock, Franklin Templeton, Amundi, Goldman Sachs, BNY Mellon y otros, el movimiento del mayor banco estadounidense refuerza la sensación de que la tokenización de dinero y activos financieros ha pasado de la fase experimental a una etapa de despliegue prudente pero decidido, con el foco puesto en mejorar la eficiencia, ampliar las opciones para inversores institucionales y preparar el terreno para una futura “internet financiera” basada en infraestructuras abiertas.